De un padrinazgo a un compromiso hay un pedazo de vida…

La historia de la que les voy a hablar empieza el 25 de diciembre de 1999c cuando decido de emprender el apadrinamiento de una mujer viuda. Evelyne quien empieza a crear la asociación Parrainage Inde me presenta entonces uno de los primeros archivos de una mujer de 30 años, viuda. Su esposo se había suicidado 3 años atrás y la dejó con 2 hijitos que tenían en el momento del drama, 9 y 6 años. Hoy hace 12 años que acompaño a esta familia y aunque el pasivo financiero se haya acabado, ya que los dos niños han terminado sus estudios, eguimos todavía en contacto.

Los he acompañado y visto varias veces durante el padrinazgo. He aquí algunos eventos en desorden:

  • Primer encuentro con la madre y sus dos hijos. Estábamos todos intimidados porque ese primer encuentro nos emocionaba mucho y porque había la barrera de la lengua; sólo hablaban tamil.
  • Primera invitación en su casa que no hace más de 4 metros cuadrados, con un “festín” para el invitado de marca que yo representaba a sus ojos.
  • Primeros resultados escolares y comentarios sobre los deseos de orientación para el porvenir.
  • Primera “sorpresa”: durante uno de mis viajes, aproveche de pasar un rato con los niños y les iba a preguntar lo que preferirían entre ir al cine o comprar algo que les faltara para la escuela. Entonces un día, les dije de elegir lo que deseaban y me llevaron a una tienda para ¡comprar una Playstation! No comprendí, porque es un objeto que cuesta caro y que no es indispensable. Tuve que explicarles que yo estaba con ellos para intentar de ayudarlos con su educación y que no era una “cartera”, que en Francia no todos los niños tenían una Playstation y terminaron por comprender que no era vital.
  • Primera orientación escolar “equivocada” porque no correspondía con sus aspiraciones y porque tenía dificultades con las matemáticas. Entonces los dos decidieron de ir a una escuela de mecánica y hoy ambos son mecánicos. Y bueno, hace dos días estuve muy emocionado porque uno de entre ellos me invitó a su casamiento. Se cierra el capítulo de su vida y el mío estaba cerrándose. ¡Qué lindo evento lleno de color y tradiciones!

Las diferentes etapa del casamiento (de lo que comprendí):

  • Los invitados llegan (¡numerosos!) por mientras que la chica se prepara. Todos esperan en una sala en donde las sillas rodean la escena como si fuese una conferencia. La escena está decorada con flores y en el centro se encuentran dos sillones.
  • Se espera calmamente que llegue el novio. Desde el exterior de la sala podemos escuchar tocar a los músicos como en una fanfarria. A partir de ese momento las mujeres de la familia, enteramente engalanadas, llevan hacia el novio bandejas llenas de frutas y flores.

  • Los invitados entran en la sala y se sientan en las sillas.
  • La novia aparece entonces y se presenta ante la multitud. El novio la sigue y hace lo mismo. 

Luego, la gente deja grandes colgaduras delante la escena y los hombres de las dos familias se sientan encima. “Parlamentan” y confirman que los dos jóvenes están de acuerdo y hacen algunos “incantaciones”.

La novia, que se había ido, vuelve vestida de un nuevo sari, regalado por sur futura madrastra, esta también ornada de joyas. Se celebran a los dos novios y luego se sacan todos fotos con ellos. Los invitados van a cenar, cada uno su turno y luego se van para la casa. De un “simple” apadrinamiento llegué a asistir a este magnifico momento tanto más que se trata aquí de amor y no de un matrimonio forzado. Las bellas relaciones humanas me provocan una magnifica emoción, no me voy a quejar de los instantes mágicos de la vida. Deseo que estos dos tortolitos sean feliz.

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